¿Cuántas cosas nuevas has aprendido en estos últimos casi dos meses? ¿Te costó mucho aprenderlas? Podemos darnos cuenta que las circunstancias asociadas a la pandemia del COVID-19 nos ha presentado versiones de nosotros mismos que estaban escondidas, hasta desconocidas, como: tolerar el encierro prolongado, nos convertimos en chefs, profesores de niños, consejeros de amigos y la pareja, incluso fuimos capaces de lavarnos las manos más de una vez al día! ¿Y por qué cambiamos nuestros hábitos? porque no nos quedó de otra!, claro está. Nos sentimos obligados a hacerlo, no teníamos ayuda, teníamos que hacerlo nosotros mismos, o sufríamos las consecuencias de no hacerlo. Inicialmente, muchos de nosotros negamos tal situación, pensando que era una exageración todo lo que recomendaban, que era pasajero y que ya pasará. En la medida que pasó el tiempo la ansiedad creció y sentimientos de frustración, rabia, pena, afloraron y durante varios días nos gobernaron, afectándonos y también a los que ...
“ Yo pienso, por lo tanto soy ”. Descartes, famoso por esta frase, nos invita a estar en constante apertura a la duda. ¿Es posible dudar de nuestros pensamientos? ¿Cómo sabemos si nuestros pensamientos son reales? Los pensamientos pueden formarse a partir de una imagen, recuerdo, sonido, aroma, sabor, textura, y todo aquello que es posible percibir a través de nuestros sentidos. Ese estímulo nos dispara un pensamiento; y a partir de éste, vamos hilando ideas que nos llevan a actuar. Entre el estímulo recibido y el pensamiento se encuentra la creencia. Lo que Epicteto (50 d. C.) explicó: “ Los hombres se ven perturbados, no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas ”. Esas opiniones se construyen a lo largo de nuestra vida, y les damos forma con nuestro lenguaje. Ese lenguaje, es el resultado de nuestras relaciones con otras personas y con nosotros mismos. Si éstas relaciones han sido saludables, también lo será nuestro lenguaje, y éste se hará aun más saludable, imp...