¿Cuántas veces has sentido que pierdes la noción del
tiempo mientras haces lo que verdaderamente disfrutas? ¿Has sentido que lo
haces tan bien que sigues cada detalle con todos tus sentidos, y mientras lo
haces sabes si está bien o mal? ¿Te has dado cuenta, que, aunque no recibas
recompensa alguna, lo haces por el puro motivo de hacerlo? Usualmente, esto lo
puedes encontrar en actividades que realmente disfrutas, sabes ejecutar y
tienes la suficiente motivación para hacerlo. ¿Te imaginas poder aprender a
disfrutar de la mayoría de lo que haces (trabajo, estudio, aprender un idioma,
leer, cocinar, gimnasio, correr, etc.)?
Mihaly Csikszentmihalyi a finales de los años 70’s, se
dio cuenta que los artistas, principalmente, disfrutaban tanto lo que hacían
que no les importaba hacerlo a un alto coste, que podían pasar muchas horas sin
sentir cansancio o aburrimiento, y mientras más lo hacían sus habilidades y
motivación aumentaban. Le llamó la atención que lo mismo ocurría con
deportistas y cirujanos, y en general con aquellos profesionales que
encontraban disfrute en lo que hacían. Desarrolló investigaciones en todo el
mundo, con distintos profesionales, encontrando resultados similares.
A partir de estas investigaciones, desarrolla el
concepto de Fluir (Flow), que lo
define como “el estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la
actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por sí misma, es tan
placentera que las personas la realizarán incluso aunque tenga un gran coste,
por el solo motivo de hacerla (Csikszentmihalyi, 1990, p.4). Este concepto
también involucra un balance entre las habilidades y los retos motivadores de
la persona. Las reflexiones, algunos resultados y conclusiones de sus
investigaciones, los desarrolla en la versión en español de su libro Fluir (1990).
El concepto de Fluir, es particularmente interesante
porque busca principalmente elevar tu desempeño en lo que haces, así como tu
nivel de disfrute y satisfacción con lo que haces; algo que el Coaching
busca permanentemente desarrollar en el cliente.
Ahora, ¿cómo lograr Fluir en lo que haces usando el Coaching?
La metodología del Coaching permite ayudarle
al cliente a definir claramente lo que busca, definiendo objetivos concretos y
medibles en el tiempo. En cada sesión se revisan los resultados de las tareas
que el cliente se define y este reflexiona sobre el aprendizaje que le trajo, obteniendo
estrategias que usará para sí mismo. Esto involucra un constante equilibrio
entre habilidades del cliente y sus retos (objetivos), ambos componentes
presentes en el concepto de Fluir. En caso las habilidades aún no se hayan
desarrollado, el Coaching le permite al cliente darse cuenta de esas
oportunidades de mejora, siempre que el cliente lo desee.
En la medida que el cliente avanza, sesión a sesión,
su nivel de disfrute se eleva, puesto que tiene el control de lo que realiza,
del cómo lo hace y es consciente del grado de motivación que lo impulsa. El
cliente aprende a ser consciente de sus emociones y acciones, y sobre todo
consciente de lo que disfruta y le trae o no beneficios a largo plazo para su
vida.
Es tiempo que reflexiones sobre lo que haces, si eres
realmente bueno(a) haciéndolo y si lo disfrutas. Recuerda que siempre hay
espacio para mejorar, y el Coaching es una herramienta que de
seguro te ayudará.
Eduardo Farfán Cedrón

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